viernes, 27 de junio de 2014

¿Mr Darcy, eres tú? (un cuento, continuación)

(Según Julieta)

¿Mr Darcy está parado en mi sala? Hace sólo unos minutos me encontraba tranquilamente mirando el noticiero, cuando este hombre, vestido como si se hubiera escapado de una novela de Jane Austen irrumpió en mi sala afirmando ser el mismísimo Mr Darcy. Casi muero del susto. ¿Acaso me había quedado dormida o empezaba a tener alucinaciones con el libro que estaba leyendo? No había probado ni una gota de alcohol esa noche, por lo que no podía echarle la culpa a la bebida.... Alto y buen mozo, con la confusión dibujada en su ceño fruncido y hablando en un perfecto inglés demasiado inglés, por mucho que le insistiera que dejara de tomarme el pelo, el hombre seguía afirmando ser Mr Darcy y quería que le ayudara a encontrar  a su amigo, el señor Bingley.
Supuse que debía tener algún tornillo suelto y preferí encerrarme en mi habitación, del mismo lugar de donde presuntamente había salido.... Sobre el suelo, al lado de mi cama, encontré mi ejemplar de "Orgullo y Prejuicio", salía humo de él y tenía un enorme agujero negro en el centro... ¿Qué demonios?... Pensé que lo mejor que podía hacer era llamar a la policía y lo hice, asegurando que corría peligro y que se dieran prisa, pero ellos se excusaron diciendo que su única patrulla estaba ocupada en otro lugar. Al parecer había ocurrido un asalto en una heladería (¡Hacía calor, quizás los ladrones estaban robando helados!) ... En fin, estaba sola con un lunático... La puerta se sacudió, yo dí un respingo.
- Señorita, por favor, dígame dónde estoy. - dijo él, golpeando la puerta.
- ¡En mi sala, imbécil! - le grité y no pude evitar reírme.
- Por favor ábrame la puerta, no quiero hacerle daño, pero por favor, aproveche y vístase.
Miré mi reflejo en el espejo, ¿por qué quería que me vistiera si estaba vestida? Mis shorts de jeans eran cortos pero mi remera de Jesse Ward era bien larga, no estaba desnuda. Respiré hondo y abrí la puerta. El estaba parado frente a mi, con el ceño fruncido.
- Sigue usted desnuda - dijo él recorriendo mis piernas con la mirada por un segundo, luego levantó la mirada al techo, algo avergonzado  - Necesito que me diga dónde se ha ido todo el mundo, hace sólo unos minutos esta casa estaba llena de gente, había una orquesta tocando y algunas personas bailando.
- No, está equivocado, aquí no hubo ninguna fiesta - lo miré preocupada, quizás se había golpeado la cabeza, su mirada extraviada casi confirmaba mis sospechas.
Y de pronto, sin saber cómo, Mr Darcy o como quiera que se llame cruzó de dos zancadas el umbral y se metió a mi habitación, llevándome con él. Caí sobre mi cama con Mr Darcy sobre mi cuerpo. Su boca de pronto estaba sobre la mía aprisionándola. ¿Acaso estaba teniendo un sueño erótico con Mr Darcy?... Aunque su boca experta y el resto de su cuerpo se sentían bastante reales como para ser un sueño.... (¡Y ohhh, Mr Darcy era un hombre en toda la extensión de la palabra!) Dos expertas manos se pasearon por mis piernas, subiendo peligrosamente por mis muslos, me estaba quedando sin aire.
- ¡Esto no está bien! - dijo repentinamente, levantándose tan rápidamente como se había abalanzado sobre mi
-¿Qué? - casi grito y casi me caigo de mi propia cama.
El se acomodó la ropa lo mejor que pudo y pasó sus manos con nerviosismo sobre su cabello oscuro y lacio.
- Lo siento, no sé que me pasó - dijo, sin poder mirarme a los ojos. - Por favor, le ruego me perdone mi atrevimiento.
Yo lo miraba atontada, sin poder ponerme en pie, con la respiración agitada. ¿Acaso era una broma? Hacía un segundo estaba besándome, amenazando con dejarme realmente sin ropa y ahora se disculpaba. Alucinación o no, el hombre no tenía sentido de la oportunidad. Respiré hondo tratando de recuperar la compostura yo también. Me senté y levanté del piso mi libro de "Orgullo y Prejuicio".
- ¿Que es eso? - dijo él, mirando mis manos
Se lo mostré y estudié atentamente su reacción.
- Es el libro que estoy leyendo y se supone que usted está en este libro. Aunque el agujero no estaba ahí antes y tampoco salía humo del libro.
En silencio, hojeó las páginas y leyó unas líneas, después más y sus dedos siguieron dando vuelta las páginas casi con furia. Me miró y miró el libro que tenía en la mano, estaba pálido y lo ayudé a sentarse, temiendo que fuera a desmayarse. Pensé en ir a buscar un poco de agua pero temía que si lo dejaba solo hiciera algún tipo de locura. Era evidente que el libro lo estaba afectando en serio, me sentí un poco bruja por habérselo mostrado.
- ¿De dónde consiguió usted esto? - me dijo, apremiante
- De una librería, es un clásico de la Literatura Inglesa, este libro hay en cualquier librería, yo lo tengo en inglés pero se ha traducido en miles de idiomas.
El hombre que afirmaba ser Mr Darcy me miraba como si me hubiera salido otra cabeza. No debía ser nada fácil enterarse que no existías más que en una historia escrita hace ya mucho tiempo.. Claro, eso si creíamos en su loca afirmación de que él era efectivamente Mr. Darcy.. ¿Y si fuera cierto? Yo lo estudiaba en silencio mientras él volvía a hojear el libro. Sus postura tan recta al sentarse, incluso ahora que parecía devastado, sus gestos, nada parecía actuado sino real. Por un momento, aunque fuera una locura, le creí. Aquel hombre sentado en mi cama era realmente Mr Darcy, ¡"El Mr Darcy"! Y entonces ¿Qué hacía fuera del libro? ¿Cómo había llegado hasta su departamento?.. ¿Acaso el agujero y el humo del libro tenían algo que ver? ¿Y qué debía hacer ella? ¿Cómo podía ayudarlo a volver al libro? Tantas preguntas... Anonadada me senté junto a él y me abanique la cara con la mano.

(sólo una última parte, es decir continuará)





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